Día #1 – Profesionales de Salud

Afiche día 1

¿Quién cuida al cuidador?

«El sector de la salud se enfrenta al desafío de dar respuestas en medio de una tormenta nueva e inesperada. Los profesionales de la salud se encuentran en la primera línea de atención y nos preguntamos, ¿quién cuida al cuidador?»

El Dr. Jorge Patpatian, da cuenta que a partir de la instalación de la pandemia COVID-19 “nos ha cambiado la vida, y por su alta transmisibilidad, gran parte de los países han decidido realizar un aislamiento o confinamiento estricto de su población, para evitar aún más su propagación.” 

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se han confirmado más de tres millones casos, y más de doscientas mil personas han muerto por causa del virus COVID-19. Ante estas alarmantes cifras, el Dr. Pablo  Miralda nos anima a que sigamos confiando en Dios y que superemos el miedo. 

Según la OMS los países con mayor índice de afectación son: Estados Unidos, España, Italia, Francia, Reino Unido, Alemania, Turquía, Rusia, Irán y China. En Latinoamérica los que han presentado una tasa más alta de casos detectados son: Brasil, Perú, Ecuador y México.

A partir de lo anterior, en el mes de marzo la OMS declaró el estado de Emergencia Global por el COVID-19. Según información reportada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su documento La política pública frente al Covid-19: Recomendaciones para América Latina y el Caribe, “la manera más efectiva de controlar una rápida propagación del virus es limitar el movimiento y el contacto entre las personas”

Sin embargo, estas medidas  sólo pueden mantenerse por un tiempo limitado, dado el  impacto social y económico que trae para toda la población. Por este motivo, el informe plantea que deberá pensarse en un confinamiento focalizado, estrategia que exige entre otras cosas, aumentar la capacidad de detección de pacientes infectados. 

Según fuentes especializadas, el 15 % de los infectados por el virus son personas que forman parte del personal de salud.  Además según el Dr. Patpatian, “los trabajadores de la salud son afectados por una dosis de estrés adicional que genera la viralización del COVID-19, y que se suma a la tensión que ya supone su labor. Según la revista científica JAMA, los trabajadores de la atención de la salud de primera línea implicados directamente en el tratamiento de los pacientes con COVID-19 tienen tres veces más probabilidades de sufrir insomnio y un 50% más de probabilidades de sufrir depresión o ansiedad”

Por eso, “necesitamos cuidar al personal de salud, en otras palabras debemos ‘Cuidar al cuidador’. La población laboral sanitaria es también vulnerable a las crisis que puedan emerger, y necesitan estar bien formados y preparados para las contingencias futuras”.

Así mismo, el Dr. Patpatian, destaca que “los servicios públicos o privados deberán re planificar sus recursos para estas nuevas contingencias. Aún en los países denominados desarrollados, se ha presentado dificultades a la hora de afrontar esta inesperada situación”.

Según los estudios del “Índice de Seguridad de Salud Global” (GHS) del año 2019, el promedio mundial es de un 40.2 puntos en un posible de 100. Frente a este resultado, el estudio da cuenta que ningún país está preparado para el brote infeccioso de una enfermedad, que ocurra de forma natural, intencionada o accidental. Entre los 60 países de mayores ingresos, el promedio de la puntuación es apenas superior a 51 puntos en 100.

A partir de la realidad actual y la creciente cantidad de contagios, el Dr. Pablo de Miralda, aguarda con expectativa que “los países latinoamericanos puedan garantizar el equipo de seguridad (mascarillas apropiadas, trajes, alcohol gel y otros) al personal médico y la población en general.”

Por último, el Dr. Patpatian entiende que, “ante estas realidades y transformaciones, se nos presenta la gran oportunidad de expandir el Evangelio, como la mejor respuesta a la incertidumbre humana. Aprovechar esta oportunidad, dependerá de que la iglesia en su conjunto, pueda tomar un rol más protagónico en la evangelización y en el cumplimiento de la gran comisión. 

Lo anterior nos deja el siguiente cuestionamiento: “Sí nosotros no lo hacemos ¿quién lo hará? y sí no es ahora, ¿cuándo?”

Esta entrada tiene un comentario

  1. Iza Molina de Davila

    Amén! Gracias por la iniciativa. Oro en el nombre de Jesús!

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